Un poco de disciplina no viene mal…

Un poco de disciplina no viene mal…

Siguiendo con las competencias de los equipos de gestión de proyectos que dejamos con «Dame las herramientas adecuadas», vamos a analizar otra muy relevante: la disciplina (teniendo en cuenta que llevaba tres semanas sin redactar un nuevo post… …tendré que aplicarme lo aquí expuesto…).

La triple restricción de la gestión de proyectos es implacable: se deben cumplir los plazos, el trabajo debe realizarse dentro del presupuesto disponible y las especificaciones claramente (en el mejor de los casos) definidas deben cumplirse.

El éxito de un proyecto que cumpla estas restricciones no se logra con buenas intenciones. Exige que el equipo tenga una buena dosis de disciplina. Ya sé que es una palabra pasada de moda ya que ahora se lleva más el buen rollito y tal y tal… … pero recordemos que el éxito es un 5% inspiración y un 95% transpiración.

Por ejemplo, el equipo debe establecer un plan de comunicación y atenerse a él y se deben mantener reuniones periódicas (veamos lo que podemos aprender de las reuniones en scrum)

Disciplina Daniel Echeverríay bien preparadas para que sean altamente efectivas y los requisitos de documentación (otra de las palabras mal vistas en el mundo de la -malentendida-gestión hippy de proyectos) deben establecerse y cumplirse.

Normalmente se focaliza mucho la atención de los equipos de proyecto en la necesidad de lograr buenas relaciones entre los miembros del equipo. Y no diré yo que no es necesaria. Pero si por mantener el buen clima, perdemos disciplina y compromiso con el trabajo… Equipos indiferentes o equipos enfrentados no lograrán buenos desempeños pero grupos de amigos, por el hecho de ser buenos amigos, tampoco.

Son tan importantes las buenas relaciones como la disciplina dentro del equipo.

Y la disciplina de un equipo recoge varias facetas. Por ejemplo, la disciplina demanda la existencia de procedimientos y formas de trabajar adecuadas que se implementan de forma estricta (sean las tres reglas de kanban, sean las doce reglas de scrum, sean los cuarenta y dos procesos del pmbok).

Si el equipo ha quedado que esas reglas son buenas y necesarias para cumplir los objetivos del proyecto y trabajar de forma eficiente, pues, utilícense.  Si no se cumplen, el equipo acabará generando en un batiburrillo de acciones inconexas.

Otra faceta que afecta a la disciplina es la documentación. ¿Son los requerimientos de documentación los apropiados para el proyecto? ¿Se toma el equipo de proyecto  en serio las labores de documentación? ¿O, sean necesarias o no, las consideran labores «administra-triviales»? No debemos caer en la documentación-itis…

Disciplina Daniel Echeverría…pero tampoco olvidarnos que alguien necesitará consultar algo relevante del proyecto más adelante.

¿Qué ventajas y qué inconvenientes le veis a la disciplina en un proyecto?

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