El olfato para los negocios es…

El olfato para los negocios es…

En el post titulado «el olfato de negocio, los mini-MBAs y las competencias de un project manager» empezamos a hablar de las competencias relacionadas con el negocio que debe tener un project manager excelente. En este post nos centraremos en lo que llamamos:

«olfato para negocios»

Algunas personas poseen una comprensión intuitiva de qué tiene sentido y qué no lo tiene en los negocios, dónde hay una buena oportunidad o dónde no la hay. Sin haber estudiado nunca un MBA tienen un talento natural para formular los problemas, las oportunidades y las acciones en términos de negocio. Visualizan rápidamente las consecuencias de cada alternativa de actuación y evalúan casi automáticamente los beneficios y los costes de una decisión. Tienen una voz interior que les avisa de que algo va mal y la escuchan atentamente.

Pero ¿Cómo definir el olfato de negocio? ¿Cómo reconocerlo? ¿Qué significa tenerlo? ¿Qué habilidades lleva implícitas? No es fácil definirlo pero quizás nos cueste un poco menos enumerar algunos principios que constituyen el buen olfato para los negocios…

Poder formular los problemas en término de negocio…

reconociendo que sus decisiones tendrán un impacto en las finanzas y la salud de la organización. Por ello, al tomar decisiones, tienen en cuenta las implicaciones en el negocio para lo cual deben mantener un margen de imparcialidad importante para no dejarse llevar por las emociones, para responder y no reaccionar ante los estímulos externos.

Comprender intuitivamente los equilibrios entre costes y beneficios de una decisión…

siendo capaces de  sopesar los beneficios de sus acciones frente a sus costes.

No verse a sí mismos como burócratas siendo capaces de pensar de forma creativa, disruptiva, «fuera de la caja» (out-of-the-box)…

…pues el pensamiento burocrático («aquí las cosas se han hecho siempre así y es lo que dice el procedimiento…») es la antítesis del buen sentido del negocio ya que piensa más en cumplir unas reglas que en ver si tienen sentido. Los métodos y procedimientos que dirigen las burocracias sirven como sustitutivos al pensamiento intuitivo e inteligente -sin olvidar que una dosis justa de procedimientos siempre puede ayudar, que los procedimientos en sí no son malos sino cuando se usan como excusa, como refugio a un pensamiento crítico y constructivo y a una decisión consciente y responsable-.

Ser capaces de articular sus puntos de vista con claridad…

… claridad que cumple dos funciones: demostrar que comprenden bien las circunstancias a las que se enfrentan y que con puntos de vista bien articulados poder comunicarselos a otras personas logrando su apoyo.

Tener un fuerte sentido de la responsabilidad sobre sus decisiones y sus actos…

…de tal manera que cuando toman decisiones, reconocer que estas decisiones tienen consecuencias y que están dispuestos a convivir con las consecuencias de sus actos -tomando decisiones de compra como si, por ejemplo, las hiciera con su propio dinero-. Tom Peters (1994) creía que este sentido de la responsabilidad personal es uno de las características más significativas de un trabajador que toma sus decisiones como si fueran emprendedores independientes.

En el próximo post hablaremos de los conocimientos, no del olfato, relativos a los negocios. Los que se pueden estudiar. Porque… ¿Podemos entrenar el olfato para los negocios? ¿Existe alguna asignatura de Universidad, Escuela de Negocios,… que entrene a los olfateadores de negocios?

dnl

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *